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lunes, 18 de mayo de 2009

Corta y pega

Quizá resulte un poco canalla por mi parte recurrir al copy & paste barato, pero tengo un par de razones que esgrimir a mi favor. Una, que la inspiración no siempre acompaña y que tirar de archivo alguna vez no es pecado. Dos, que la inspiración que me acompañó la semana pasada cuando escribí esto. Que lo disfrutéis.


Por cierto, se aceptan interpretaciones varias.

El clavel rojo

Ella apenas disponía de tiempo. Mientras avanzaba a duras penas a través de la capa nívea, notaba una presencia tras de sí, que le obligaba a avanzar al ritmo de sus frenéticas palpitaciones.

Fue entonces cuando le vio.

*****

La estancia estaba en penumbra. El arbolito de Navidad, alumbrando un rincón, no lograba acabar con la atmósfera un tanto tétrica del lugar, que contrastaba con las pomposas luces provenientes del exterior. La negrura recorría cada cuarto del piso, y perecía en la habitación más amplia por obra de una lámpara de mesa.

Marina accedió, a pasitos cortos, al dormitorio. La cajita de madera continuaba sobre la colcha rosada: justo donde la había dejado la última vez. Destaparla suponía reabrir una herida; una herida un tanto rasposa a la que le costaba cicatrizar, aun con el paso del tiempo. Sin embargo, esa noche no pudo contener el anhelo de volver atrás.

Una explosión de imágenes sacudió su memoria como si de un terremoto se tratase. Fotografías ajadas y papelitos semiarrugados le devolvían a un pasado no tan lejano en el que le hubiera gustado anclarse por siempre...

Le recordaba con una inusitada claridad. En sus años mozos, había sido un jovencito muy guapo: la barbilla redondeada, el pelo revuelto, la nariz respingona, la sonrisa tierna. La figura esbelta, las largas piernas, la espalda estrecha. Y, por encima de todo, ese tono azulado del iris que tanto le había encandilado en noches de teatro como aquellas. En esas veladas, se disfrazaba de mimo y se comportaba como un payaso; o se engalanaba cual aristócrata para hacerse el señorito ante ella. El 23 de abril de 1996 vestía traje negro y una chistera. Ese día acarició sus mejillas por primera vez, provocando un fuerte rubor, y le entregó un precioso clavel rojo.

Pero lo que el contacto de él provocaba ahora no era más que dolor. Un intenso y agudo dolor, que escocía por dentro con más intensidad que las magulladuras externas.

Aquel 23 de abril, él la había besado sobre el escenario. Esa noche él era Bruno, y ella Cecilia. Podían desmelenarse. Pero, al correrse el telón, volvían a convertirse en ellos mismos. Y en ese momento Marina comprendió que los labios de él, que no se separaban de los suyos, no hacían nada por exigencias del guión.

Esas cosquillas de emoción de antaño estaban profundamente ocultas en el cajón del olvido. Lo único que todavía le enlazaba a su rostro eran unos documentos y una vinculación que bien podría haberse denominado de esclavitud.

Las memorias se iban volviendo más amargas conforme se sucedían. Recordó su partida.

-Tengo que irme... sé que serás feliz. Cuídate, y déjate cuidar por él. Yo ya no pinto nada aquí.
-Pero, ¿por qué...?
-Este no es mi sitio. Le perteneces.
-¿Volverás?
-Lo prometo.

Unas amargas lágrimas desfilaban sobre su tez cuando, al fondo de la cajita, entre retazos de papel, encontró un bulto. Al ir despejando el terreno halló un tallo verde reseco y, al acabar con los escombros, acertó a extraer dicho bulto del recipiente. Era un clavel rojo. Pero estaba marchito.

*****

Aquella noche de diciembre no era como las demás. La calle Clarín se asemejaba a una extensa alfombra de porcelana que se iba desenrollando, manzana tras manzana, alcanzando los más minúsculos rincones del barrio. El fulgor de la luna parecía iluminar a conciencia las zonas blanquecinas del suelo, resaltando su hermosura. Era tal la improvisada belleza de un lugar tan corriente que los escasos transeúntes, anonadados por la visión, se detenían en seco y abrían mucho los ojos. Las cortinas se descorrían y las rendijas de las persianas se levantaban con timidez para contemplar el inesperado espectáculo.

Pero ella apenas disponía de tiempo. Mientras avanzaba a duras penas a través de la capa nívea, notaba una presencia tras de sí, que le obligaba a avanzar al ritmo de sus frenéticas palpitaciones.

Fue entonces cuando le vio.

Marina, de repente muy quieta en el centro de la rúa, parecía una suerte de estatua entristecida. Los copos de nieve que cubrían sus mechones le otorgaban un aire de ancianita estupefacta, pues era incapaz de asimilar que aquello no fuera producto de una ensoñación.


Ahí estaba él: los ojos cristalinos, la pintura blanca extendida por su rostro y cuello, el bombín ladeado, la sonrisa tierna. Un gesto entre curioso y cómico se dibujaba en su tez.

Fue un gesto que, de improviso, dotó de una sobrenatural energía al cuerpo de ella. Atravesó callejuelas, cruzó avenidas, torció esquinas. Y cuando llegó frente a la puerta acristalada ante la que había pasado tantas veces, presidida por una bandera, se envalentonó: esta vez la cruzó.

Al otro lado, él le guiñaba un ojo mientras sostenía un gualdo clavel en su mano derecha.

*****

Botas altas, gorros de lana y gruesos sobretodos. El paisaje de la modesta plazoleta, con su quiosco en el centro, habría sido digno de ser colocado en una postal.

El encargado del puesto de revistas, un hombretón que sobrepasaba los cincuenta, tendió la prensa a una pareja de parroquianas del barrio. La portada estaba ocupada por una enorme fotografía de un paisaje nevado; Nieve en el sur, rezaba el titular. Esta llamativa primera plana eclipsaba una imagen, emplazada en una de las esquinas, de una sonriente mujer de bucles oscuros. La violencia de género se cobra a su vigésimo primera víctima del año en Granada.

-No hay derecho, Mercedes. Cuando oí las sirenas anoche me temía una desgracia como ésta...
-Pobrecita. Con lo discreta y amable que era.
-¡Y su marido! ¡No puedo creer que fuese así!
-Ya te dije yo que ese hombre, tan silencioso, no me daba buena espina. Tú y yo conocíamos a la Marinita desde chica, y las dos sabíamos que tendría que haberse quedado con el Esteban.
-¿El gemelo? Nunca los distinguí, la verdad. Pero todo el mundo decía que era muy buena gente...
-Luego se fue.
-Sí, se fue.
-Y no se dio cuenta de que la dejaba en manos de este sinvergüenza. ¡Dios le perdone!

Con un gesto apesadumbrado, ambas vecinas se alejaron a paso lento, entre la nieve ya embarrada y mustia.


Viendo... La requetefamosa escena de Gene Kelly.



Simplemente fantástico.

lunes, 20 de abril de 2009

Esto sí es una práctica

Lo prometido es deuda: he aquí la versión a entregar del "máximo momento de felicidad" Felicidad, o al menos un poco de alegría, es lo que a todos nos vendría bien con esta fatídica vuelta de las vacaciones... :)

Lo dicho: os dejo la práctica, una imagen en palabras de esos buenísimos recuerdos...

Los suaves rayos de sol de aquella tarde cuasi nublada comenzaron a penetrar entre sus pestañas. Ella abrió los ojos, confundida, y le costó unos segundos hacerse la composición de lugar. Las imágenes, entremezcladas, habían atenazado su mente una tras otra. Rostros de amigos y familiares, lugares conocidos, escenas hogareñas. Al escanear de nuevo el mundo con sus pupilas, todo era diferente. Se hallaba en un autobús algo destartalado, invadida por una extraña sensación de calor y nerviosismo y rodeada por una veintena de desconocidos que no lo eran tanto. Recordaba sus miradas, sus voces, tras más de diez horas de interminable viaje.

Los supuestos desconocidos se agolpaban en torno a los ventanales del autobús, que ya se había detenido. Al otro lado del cristal, un heterogéneo grupo los observaba con atención: eran padres, madres, niños, abuelos. Una bomba de color y movimiento que escrutaba a cada adolescente que descendía los peldaños de la salida, así como a la joven que, lista en mano, iba dictando nombres y más nombres. Fue entonces cuando asimiló lo que estaba sucediendo. Ahora veía todo claro, inusitadamente diáfano.

La cadena de reacciones lógicas que se había producido en su mente desembocó en unos datos, datos que había memorizado con empeño; y en unas imágenes, imágenes que no podía olvidar, pues le iban a acompañar durante un mes. Evocó sus rostros de las fotografías a fin de reconocerlos entre la muchedumbre. Sintiéndose desamparada por un instante, buscó con desespero una melena pelirroja, un aparato dental, una cabecita castaña. Y acabó por encontrarlos.

Megan, Taylor y Mike. Eran tres; faltaba Darren. Pero le habría hecho igualmente feliz saber que tan sólo había uno aguardando su llegada. Ya no estaba sola. Ellos la esperaban, y no de cualquier manera. Portaban un inmenso cartel, nada discreto, que resaltaba entre el resto y le daba la bienvenida, en gruesas letras rojas sobre un fondo verde fosforito. Y eso no era lo que más acogida le hacía sentir, sino sus sonrisas, unas preciosas sonrisas que se dibujaban en los labios de ellas, casi de la misma altura. El pequeño observaba todo con atención, como aguardando la venida de un ser de otro planeta.

Cuando su nombre y apellidos reverberaron en el techo del autobús, ella, con el corazón a cien, tomó su abultada maleta como movida por un resorte. ¿Cómo debía saludarles? ¿Estaba bien que les besara o sería más adecuado darles la mano? En el breve lapso de tiempo en el que se había formulado tantas preguntas, había caminado hasta situarse frente a ellos.

Para su sorpresa, lo que más recibió fueron efusivos abrazos. Apenas se percató de cómo se alejaron de la multitud, de cómo subieron al coche, ni de cómo la conversación fluyó de una manera tan cercana, a pesar de ser mantenida en una lengua distinta a la materna. Acomodada en el mullido asiento del truck, vio pasar ante sus ojos un hermoso pueblecito, de inmaculadas casas blancas y minimalistas jardines. Contempló grandes extensiones de césped. Saboreó la calma del ambiente. Y, al desembarcar en el número 32830 de la avenida Arbutus, no cabía en sí de gozo.

La mañana siguiente, tras disfrutar de uno de los sueños más reparadores de su vida, la vio despertar en una enorme cama, encima de la cual había una bolsita con obsequios. Caminó descalza por la esponjosa moqueta de la casa, dejó que un peludo gato ronroneara al rozar sus piernas y Megan la recibió con una ancha sonrisa, un beso y un grato deseo de buenos días.

Esa inquieta chica, de nombre Marta, aún sigue esperando revivir aquellos momentos tan felices. No sólo fue uno, sino todo un cúmulo que ha quedado grabado con fuego en su memoria.

Todavía sueña que, al despertar, se encuentre de nuevo en Mission, Canadá. El pueblecito donde habitan las personas que le dieron tanto, a cambio de tan poco.


Escuchando... Lights Out, de Green Day.




Mi grupo favorito ha vuelto. Y no defrauda en absoluto.

¡Regreso al estilo
Dookie! Oh, yes :D

domingo, 8 de marzo de 2009

Entre el deber y el querer


Más o menos esa es la definición de esta última semana.

Deber porque... apenas quedan cinco días para nuestro primer examen del segundo cuatrimestre, y también nos encontramos bajo la amenaza de jornadas de estudio histórico hasta el día 31... Todo ello aderezado con las nuevas prácticas de CIE, a las que hay que añadir un tedioso taller de ortografía que empieza este mismísimo miércoles (y digo lo de tedioso porque sé que lo será...) Menos mal que siempre hay gente dispuesta a estudiar, o al menos a intentarlo. Siempre nos quedará en la mente la explicación de Losing My Religion, algo es algo :P

Querer porque... esta semana ha estado tan repleta de planes, la mayor parte improvisados, que no nos hemos podido quejar de diversión, especialmente los estudiantes de la Facultad de Comunicación, pues tuvimos un entretenido Día del Patrón el miércoles pasado. Otra cosa fue la fiesta de la noche anterior, a la que no asistí ya que me decanté por fiestear el jueves con algunas chicas de mi resi. Lo que está claro es que esa fiestita dio de sí, y si no, que se lo pregunten a nuestra amada rubia Iraia :D

La noche pamplonesa no tardó en llamarme ayer, aunque me llamó de una forma rara y peculiar. Volví a los dominios de la fiesta de la capital navarra, pero más bien por unos instantes, pues el Señor del Alféizar no tardó en secuestrarme entre murallas... :)

Pocas ganas, extraño humor y necesidad de dormir. Eso es lo que me hace falta, y eso es también lo que espero tener para el próximo post. De momento, aquí queda la cosa. Pronto, algo más trabajado.

A trabajar un poquitín, que enseguida llegará el "puente virtual" del 19 de marzo y, si nos ponemos, Semana Santa (por ahora, carencia de planes, pero abundancia de proyectos, señores...)

Qué guapo estás con traje. Pero qué guapísimo.

Viendo... Escena de Moulin Rouge.



¡Quiero aprender a bailar tango!

lunes, 19 de enero de 2009

Va a ser legendario, wait for it... dario.

Explicación aclarativa del título echando un vistazo a este vídeo:





Nada mejor que empezar una entrada tras más de una semana sin saludaros por aquí para recordaros a todos los desgraciados universitarios (porque eso somos ahora, unos pobres desgraciados ;)) que tienen que sufrir los fatídicos exámenes. Pero con un poquito de ganas y esfuerzo todo saldrá genial. Lo dramatizo un poco para que nos hundamos en la miseria y luego volvamos a resurgir :) Esperemos que sea legendary.

Pretendía amenizar la entrada con un buen puñado de frases célebres, pero un compañero de clase (no miro a nadie ¬¬) las tiene en su poder, concretamente en su cuaderno. ¡Andoni, las quiero ya! ¡No tengo tanta memoria como para acordarme de todas al pie de la letra, para eso las apunto! Es genial lo de coger apuntes con un folio a un lado y frases al otro. Cuando salen, salen... :P

El caso es que la semana pasada fue como está siendo esta: nervios, tensión... La nota del examen de Discurso (uno final al que nos sometimos en diciembre) sale el miércoles y, después de la corrección en común, las perspectivas no son nada halagüeñas... Aunque siempre vemos todo peor de lo que es, yo por lo menos.

Pocos días ya para que las semanas de pruebas den el pistoletazo de salida: el sábado nos toca Economía. Ya estamos de los mercados de valores, las políticas fiscales y el paro friccional hasta las narices, pero sólo un poco más y, con suerte, nos habremos librado de la asignatura :D

El fin de semana, como era de esperar: estudio, estudio, estudio... Aunque también con sus tomas de aire. Gracias, Álvar. Gracias..., no me queda nada que decirte que no sepas.

He de decir que también me han ocurrido anécdotas de la talla de pedir a las monjas de la residencia que me prepararan un tupper con puré de patata muy rico para empacharme en la soledad de mi habitación, así como el odioso ataque de hipo que me ha entrado hoy inexplicablemente y que sólo se ha ido cuando me ha empezado a doler el estómago. Y aquí sigo, rodeada de apuntes y con una manzanilla que debería tomarme para ver si se reduce la molestia.

Veo que la escritura sin las frases célebres no es lo mismo, así que me las reservo y os deleitaré con ellas en breve (si alguien me lo permite...) Bueno, ¡ánimo! Es lo único que se puede decir en estos momentos.

A todo esto, estoy madurando la idea de abrir un nuevo blog. Humorístico, no sé todavía el título... Me refiero a un blog temático. Este no lo dejaría, por supuesto. Pero eso ya es otra historia... para después de los exámenes.

Recitando... Rima VII, de Gustavo Adolfo Bécquer

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!

—¡Ay! —pensé—; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que le diga: «¡Levántate y anda!».

La he elegido al azar de entre una larga lista... Prácticamente me gustan todas.

martes, 16 de diciembre de 2008

Marta returns

No tengo arte para poner títulos a mis entradas cuando ando escasa de la inspiración divina necesaria para ello, pero la verdad es que, a pesar de que suena a título de película americana, es cierto: ¡he vuelto! :) Entre una cosa y otra había dejado abandonado mi tan adorado blog. En el fondo, me encanta escribir aquí, me libera y entretiene bastante; además me siento realizada si a alguien le da por comentar (en esporádicas ocasiones, tendré que relatar asuntos más morbosos para que suban las visitas como en Encuestas Chorra)

No voy a resumir todo
lo que ha ocurrido en la semana pasada y en los comienzos de ésta (entre otras cosas porque no tengo una memoria tan estupenda como para acumular tantísimos detalles), pero se podría resumir en que he estado estudiando Discurso (sí, mañana es el examen, ni yo misma me esperaba que me pusiese a actualizar mi blog en semejantes circunstancias, pero la cosa es que necesito un respiro; todos lo necesitamos).

Estudiar no ha sido lo único que he hecho, evidentemente (aunque sí que ha copado una parte de mi tiempo bastante grande T.T) También he salido, sobre todo este fin de semana, que por fin me quedé en Pamplona tras varios viajando continuamente a Tudela por diversos asuntos. El caso es que tenía ganas de estar con alguien que cogió una fiebre que lo dejó atontao y le incitó a convertirse en un aplicado monaguillo con atuendo al más puro estilo británico (aunque su personalidad cutífera no se la quita nadie, oink, oink) Al final logré apoderarme de mi cuto favorito el domingo, pero el sábado, para evadirme un poco del mundo de nuestro idolatrado autor del manual de Retórica, Kurt Spang (nótese la ironía...), salí con Laurita a hacer unos recados. Nos pateamos todo el Corte Inglés y después cenamos en el Pans & Company, donde llevamos a cabo una intensa sesión de fotos en diversos colorines (os dejo alguna por aquí para que comprobéis la mala calidad que caracteriza a la cámara de mi móvil Motorolo xD)

En cuanto a acontecimientos universitarios, he de comentar que la semana pasada se celebró el famoso Concurso de Villancicos. Todos hablaban maravillas de él, y la verdad es que me gustó bastante (aunque no lo vi todo, porque tenía que marcharme a la resi y ese día, concretamente, no podía con mi alma). El caso es que nuestros compañeros de la Facultad de Comunicación lo hicieron requetebien y obtuvieron un precioso segundo puesto en la clasificación ^^ Ganaron unos chicos del Colegio Mayor Ayete de San Sebastián, que lo hicieron francamente bien, me encantaron; trajeron hasta un saxofonista y los bailes, atuendo y demás eran para partirse... En cuanto al tercer puesto... Belagua Fase I U.U Que sí, cuto mío, que sois los mejores (hala, hay que darle la razón como a los tontos :P) Bueno, no estuvo tan mal, sobre todo el detalle de las palmeras. De todos modos (y con perdón para los de Belagua Fase I), he de confesar que, entre los villancicos que vi, el de Torre I fue de los que más gracia me hicieron.

Bueno, y qué decir de los acontecimientos de la residencia... En fin, mañana tenemos fiesta de Navidad. Estamos haciendo la amiga invisible y todo; además de comprar un regalo a la chica que te toca, tienes que decorarle la puerta destrangis, yo lo hice ayer, pero no es que tenga mucha gracia decorando puertas, sobre todo si me faltan materiales navideños (le hice traer un espumillón a mi padre desde Tudela T.T) El caso es que se me da tan mal como poner título a esta entrada :P

Para terminar, os dejo unas pocas frases célebres (últimamente no han proliferado, con esto de que en Historia de la Comunicación hemos "visto" varias películas seguidas...) Son algunas que recuerdo y otras más recientes:

(El profesor de Economía entra a una página web sobre las cotizaciones en bolsa y arriba hay un anuncio bastante grande) ¿Para qué habrá aquí un anuncio de Bacardí? Bueno, claro, tiene sentido: con esto de la crisis, si alguno tiene pérdidas en Bolsa, le da al frasco.

Quién tuviera un bosque para perderse...
(El profesor de TCI ante el claro ligoteo entre un par de alumnos que se estaba produciendo en sus mismísimas narices)

¿Cómo estáis seguros de que soy el profesor de TCI? Igual por las noches soy un heavy y me suelto la melena (siempre haciendo referencia a su calva... :P)

En fin, les ha dado a mis amigas Iris y Lorena por escribir cientos y cientos de chistes en una foto de nuestro tan imprescindible Tuenti porque han apostado Dios sabe qué, y no he podido evitar reírme cuando ha tocado una ronda de chistes de abogados y me he encontrado esta joya:

En un juicio, dice el fiscal: "Miren al acusado, su mirada torva, su frente estrecha, sus ojos hundidos, su apariencia siniestra." Y el acusado interrumpe: "Pero bueno, ¿me van a juzgar por asesino o por feo?"

Bueno, en realidad no es que sea muy ingenioso, pero me hace gracia, me va el humor tontuno, qué le vamos a hacer xD

Ah, éste también es bueno:

Va un abogado con su hijo a su hacienda ganadera. El hijo le pregunta al abogado: "Papá, papá, todo lo que veo a mi alrededor es ganado." "¡No hijo, es robado!"


Como Laura lea esto me pega una paliza... (está estudiando Derecho; y sí, lo leerá porque es una seguidora asidua) En fin, el resto de chistes los seguiré comentando con Andoni, que me ríe las gracias y participa activamente encuestando, por decirlo de alguna forma :P

Bueno, ya se acerca la Navidad, y a pesar de las cosas buenas y de las cosas malas, lo que más ilusión me hace (con diferencia) es ver a mi mejor amiga. Queda ya poco, Xaxita.

Hala, os dejo ya que tengo que dormir bien para poder rendir en el temido examen de mañana.

Viendo... Bad Day, de REM



Siempre me acabo enganchando a las canciones que escuchamos (y vemos) en clase de Antropología :D

jueves, 4 de diciembre de 2008

Recompensas varias

¡Sí, no he muerto, no me ha atropellado un coche, no me ha dado un infarto ni Álex me ha asesinado por ser tan pesada al ofrecerle gajos de mandarina! ¡Ni siquiera me he muerto de la risa por alguna que otra frase célebre! Simplemente no he actualizado por diversas circunstancias y cansancio, ya véis.

El caso es que aquí "estoy", una semana más tarde de mi última actualización. Una semana movida, extraña, que acabó bastante mal. La pasada semana, sí, esa semana tan horrorosa. Las pocas horas de sueño, unidas al mal humor y a diversas circunstancias me fastidiaron bastante el viernes, sábado y domingo. Las carpas, mal. No me gustaron, pero de todo hay que probar en esta vida. Al día siguiente, también mal, porque teníamos una serie de planes para llevar a cabo en Tudela que al final no pudimos poner en práctica por algún que otro imprevisto, así que... En casa. Estuve en casa. Estudiando, o intentándolo. Porque siempre acabas haciendo menos de lo que te has propuesto, y más teniendo en cuenta que la mala gana no es amiga de la eficiencia.

Pero no todo es malo, claro que no. De hecho, esta semana ha empezado muy pero que muy bien. Decidida a no seguir recordando el mal trago del fin de semana, aburrido y soporífero a más no poder, el lunes me levanté con energías mentales para intentar mejorar mi humor. Y lo hice. Más bien ha habido una personita que me ha ayudado muchísimo a hacerlo. Personita que me llena tanto, tantísimo... que no podría describir con palabras todo lo que le debo. Le debo mi felicidad. Una felicidad extrema que siento con mucha intensidad gracias a dicha personita. Con esa personita, como digo, todo es más sencillo; todo es más claro; parece que los problemas se hacen mucho más livianos. Gracias... Te lo agradecería tantas veces...Gracias, gracias,gracias.

Y ahora, como no quiero volverme una pesada cursi y empalagosa, relataré brevemente uno de los acontecimientos más interesantes de esta semana: el concierto de Hombres G. Sí, Hombres G vinieron a Pamplona, al pabellón Anaitasasuna (xD), y el señorito del alféizar y yo nos lo pasamos muy pero que muy bien. Tuvimos que aguantar estoicamente, antes de la aparición de Summers y compañía en el escenario, a dos grupillos de poca monta, pero que tenían alguna canción buena. Por cierto, ¡hemos "salido" en el Diario de Navarra"! Lo que no nos pase a nosotros... xD

El caso es que fue un concierto impresionante, en el que me emocioné bastante. Sonaron muchas de las canciones que he escuchado durante mi corta vida y también durante estos últimos meses, pues me adoro la música de los 80 (siempre lo digo ^^), y me ha dado por indagar en ella. El caso es que fue una experiencia para no olvidar; para bien, claro. En fin, no me enrollo más. Por aquí os dejo alguna foto, y la pequeña crónica que he escrito y el resto de las imágenes las podéis ver en La Movida (me encanta hacer publicidad de nuestro blog grupal :P)

Voy a dejar de extenderme (siempre digo eso y luego una parrafada que os tenéis que leer...)

Dejo unas cuantas frases como colofón final de la entrada de hoy. Algunas más nuevas, otras más antiguas (vamos recordando y las vamos añadiendo, ¿verdad, Andoni? ;))

Son ustedes muy lentos con la mano. Bueno, para esto, para otras cosas no sé... (Historia de la Comunicación)

En el sistema de Shannon y Weaver, no importa la marca del teléfono: Nokia, Siemens, Motorolo... (TCI)

Acórdaos de que hacer es con h y actor es sin h. (TCI)

Fui a verla el otro día al hospital
(refiriéndose a una de sus alumnas, a la que había afectado la intoxicación de gases), y la vi ahí medio muriéndose, aaaaahhhhgghhhghhhhghhh (imposible de imitar por escrito, pero se hizo el malherido...) Y de repente, ¡la veo hoy aquí, totalmente recuperada! (Historia Universal)


Queda menos para el puente. Aparte de estudiar y hacer un trabajo en condiciones, tengo algún plan interesante, véase un bautizo y una película de vampiros que ver para salir decepcionada porque no supera ni por asomo al libro xDDD

Ay, se acerca el examen de Discurso :(

Por cierto, me encanta esto de las imágenes de m
otivación. Son tan... ¡imaginativas! :D

¡Mañana más!

Viendo... Te quiero, de Hombres G.



No podía faltar, y menos ésta, aunque sea empalagosilla, sí ^^

jueves, 20 de noviembre de 2008

I need some sleep

Hoy...

Conjunto agolpado de signos que se entremezclan de un modo lógico. Lo miramos para organizar nuestra vida y lo analizamos para rescatar instantes pasados. Es el reflejo del ayer, del hoy y del mañana: el guardián del tiempo trasladado a un soporte analógico.

¿A qué no sabéis que es? Pues un calendario, hombre. Los ejercicios de creatividad literaria del taller de escritura han estado interesantes :) (a pesar de que a ciertas personas les ha dado por faltar y me han dejado escribiendo en mi soledad ¬¬) Me ha gustado cómo me ha quedado la definición. Parecía que estábamos jugando a las adivinanzas, pero ejercita bastante la imaginación, es una buena forma de evadirse un ratito.

Ayer no actualicé, sí, lo sé; pero, al fin y al cabo, no os perdisteis nada: esta semana está pasando lo mismo todo el rato. Resulta que, por un lado, está el agobio de recibir las notas de los parciales de la semana pasada (que aún no nos las han dado, ¿podéis creerlo?); y, por otro, la poca facilidad para ponerme las pilas que estoy teniendo pero que espero recuperar este fin de semana. Hoy el profesor de Economía nos ha recordado que los exámenes de Febrero son más bien en Enero, y que en Navidades, mal que nos pese, apenas se hace nada, así que habrá que apechugar, reconocerlo e ir hincando codos progresivamente.

Lo más interesante del día de ayer fue la visita que efectué al piso de Milena, que había ganas de verla desde el sábado (en serio :D). Con menudo cuadro me topé: ella y sus compañeras de piso estaban empachándose de Nocilla y chorizo (combinados no, gracias; aunque sé que a Lolo le encanta comer bocadillos con estos ingredientes fusionados, está un poco ida de la olla, pobrecita... :P)

Bueno, por lo demás, las relaciones sociales y demases transcurren entre preparaciones para la carpa, críticas a la manera de conjuntar la ropa de Gorka (xD), reencuentros de Nazareth con su enamorado, y, sobre todo y ante todo, planificación entre Iraia y yo para... asaltos futuros (ya me entiendes, pillina)

¡Íñigo! ¡Las lentejas medievales no llevan en el puchero desde la Edad Media! Es una forma de llamar a la forma rudimentaria de cocinarlas, ¿vale? No te montes tus historias... U.U ¡Tamf! (los que no comprendan esto que no se preocupen, son simples paranoias un poco incoherentes)

Como no me apetece seguir rellenando esto con improperios varios, mejor cierro por hoy y, por supuesto, os dejo una frase célebre del miércoles (últimamente no faltan en ninguna entrada):
Era una película de los hermanos Brother.
Quería decir Cohen, pero en fin, le salió y nos reímos todos, incluida ella, además a carcajada limpia (dábais por hecho que la frase era de la profesora de Historia de la Comunicación, ¿no? Es lo lógico, son las mejores :))

Otro día más frases, que ahora el sueño me invade y mañana toca lección económica a nada más y nada menos que las 8 de la mañana.

Chiquitujo
, que sábado nos espera...^^

Viendo...
I need some sleep, de Eels



A propósito del título, del sueño que tengo y de lo que me encanta esta canción :D
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