Mostrando entradas con la etiqueta Puente. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Puente. Mostrar todas las entradas

jueves, 26 de marzo de 2009

Receta para un puente sabroso

Los últimos días de la pasada semana pude poner en práctica mis aptitudes culinarias con una más que suculenta auto-propuesta. Lo cierto es que los buenos ratos se cocinan a fuego lento. Detallaré cómo lo hice, por si alguien se quiere lanzar a la aventura entre fogones.

Primeramente, me apoderé de un brick de tranquilidad y lo vacié en todo su contenido para cocerlo a fuego lento. Una buena base para un resultado excelente nunca ha de faltar.

Con la tranquilidad ya en la sopera, recurrí a una buena ración de buen humor: siempre es preciso tenerlo a mano, aunque sea un poco, para que cualquier preparado esté debidamente salteado y no se quede soso.

Parecía que las cosas estaban saliendo bien con esa fórmula, así que me atreví a añadir ingredientes más picantes. Empecé utilizando un paquete de esfuerzo, aliñado con cucharaditas de constancia: un toque agridulce nunca está de más.

Pronto llegó el momento de subir la temperatura y usar el ingrediente estrella: sendos botes de amistad en estado puro. Natural al 100 %, mi comidilla empezó a desprender un agradable olor. Visto lo visto, todo estaba saliendo a pedir de boca. Espolvoreando la mezcla con planes fiesteros de sábado noche, el interior de la cacerola adquirió un alegre color digno de ser recordado.

No podía faltar, como guinda final, una cucharadita de dulzura. Esa cucharadita que me aconsejó añadir él, un gran cocinero, y que sin duda no fue nada desencaminada...

Voilà. No me fiaba demasiado de mis habilidades culinarias, pero la cosa no salió nada mal. De hecho, logré cocinar un puente realmente sabroso.


La siguiente receta, para lo que queda de semana, precisará, aproximadamente, de los siguientes ingredientes base: dos cucharadas soperas de alegría (que nunca viene mal), una caja bien llena de más esfuerzo, una pizca de ánimo, para ahuyentar los sabores agrios... y, por supuesto, un poquito de aliño dulce.

Escuchando...Lies, de Billy Talent.




Preferiblemente, que no falte música en cantidades industriales en todas las recetas.

jueves, 19 de marzo de 2009

Pseudo-puente, pentaversario y demases


Ahí estaba yo. Sentada en un banco de madera de la Avenida Roncesvalles. Más bien acomodada a mi modo, colocándome de diferentes maneras para observar con detenimiento lo que me rodeaba: avistar esas vallas de la Plaza de Toros, tratar de recordar cómo se llamaban esos adornos renacentistas colocados sobre las rectangulares ventanas del edificio de enfrente u oteando en la lejanía el archiconocido monumento del encierro. Y es que no se me ocurrió otra cosa que echarme a la calle, cual periodista en acción, a tomar nota de lo que veía. En un principio iba a ser una rigurosa recolección de datos, pero las cosas no salieron así. Lo que iba a ser un mero ejercicio de observación rápida, estaba destinado a convertirse en un efusivo paseo. Y es que los detalles más ínfimos emocionan. Una se percata de todo lo que hay alrededor, todas esas pequeñas nimiedades que habitualmente no capta; desde luego, estoy segura de que esto es lo mío. No cabe ninguna duda: ¡cómo se puede disfrutar por el simple hecho de mirar, nada más que mirar y fotografiar, y escribir acerca de lo que está a nuestro alrededor! Lo que puede estimular una simple práctica universitaria...

Eso es lo que hice el 17 de marzo, cuando despuntaban los primeros rayos de sol de esa tarde cuasi primaveral. Y es que ese día fue el día del pentaversario, por el que sólo me queda deshacerme en agradecimientos hacia una de las personas que más dulcifica este mes de marzo, y espero siga haciéndolo los siguientes. Y ese día continuaba haciendo buen tiempo. Resulta que no, mi predicción no resultó ser tan acertada como yo creía, porque Pamplona sigue bañada de luz y empapada de calor. Obviamente, las extensiones de césped de la universidad están a rebosar de estudiantes en manga corta que adoran la buena temperatura.

Una semana extraña donde las haya, pues el pseudo-puente no ha dejado de alegrar a nadie, aunque, claramente, mucho mejor que la anterior. Digo pseudo-puente porque, en realidad, la fiesta correspondía al día de hoy (día de San José, más conocido como Día del Padre) Mañana, nanay. Pero la mayoría de los universitarios nos hemos tomado la libertad de concedernos nuestro propio día de fiesta. Al fin y al cabo, para dos horas de clase que tengo mañana... (mecanismo de auto-consolación)

Vuelta a Tudela tras casi un mes en la capital del reino. Vuelta a casa. Vuelta a los padres. Vuelta a la hermana. Vuelta a las amigas... vuelta a Arantza. Nos espera un finde completo, o al menos interesante :) (con planes todavía no definidos, pero eso es una constante, nos gusta improvisar)

Volviendo a lo de antes, qué gracioso fue cuando estaba enfocando la esquina de la calle Paulino Caballero con mi cámara (digital) prehistórica y un simpático ejecutivo (nombre que le he asignado) me soltó, escrutándome con aire interesado: ¿Me decías algo a mí?

Desde luego, ¡cuánto se desea aparecer en los medios de comunicación! ¿Y de verdad tenía yo pinta de entrevistadora para que me dijera eso?

Escuchando... Los tejados, de Cómplices



Dentro de mi amor por el guitarreo... adoro el pop de los 80-90. Eso sí que era buen pop, no el de ahora (que, para mi gusto y en general, deja mucho que desear)

lunes, 8 de diciembre de 2008

Puente: uf.

Definitivamente, no he disfrutado de este puente. Los asiduos a mi blog ya sabéis que siempre soy sincera cuando escribo una entrada y, claramente, no voy a decir que me lo he pasado pipa porque no es así. Tampoco dramatizaré. Digamos que dividiría el dichoso puente en una escala de cosas buenas y malas. Empezaremos por las buenas.

En primer lugar, he visto la película de Crepúsculo y dado un paseíto con mis amigas. Aunque no salí de juerga el sábado, fue una tarde-noche entretenida. La peli, mejor de lo que esperaba, me encantó la música y los actores están mejor logrados de lo que pensaba, aunque he de decir que como ya conoces el argumento no te sorprendes mucho. Diría, más o menos en resumen, que me gustó y me pareció bastante lograda, aunque no me emocionó un montón. Simplemente una película interesante, a pesar de que no se vaya a llevar un Oscar ni nada por el estilo.

En segundo lugar, he tenido bautizo (de mi primo de dos añitos de Valencia, concretamente). Eso lo incluiría más que nada en un meridiano entre las cosas buenas y malas, porque, evidentemente, fue un acontecimiento de reunión de la familia y, quieras o no, te diviertes y ves a parientes a los que no ves muy a menudo. Aún así, tuvo sus ratos de aburrimiento fatal, esos en los que están los padres con las copas y tú ahí con un puñado de chicos de tu edad que no conoces de nada y que se supone que son hijos de los primos de tu tía o no sé qué historias... U.U En fin, pues eso, típica escena de celebración familiar.

En tercer lugar, he acabado mi trabajo de Historia Universal y estoy bastante satisfecha. Es una tontería, pero bueno, al fin y al cabo me hace sentirme realizada :)

Y ahora tocan las malas.

En primer lugar, estoy agobiada. Agobiadísima por el próximo examen de Discurso. No exageremos, vale, queda más de una semana... (es el día 17, miércoles); pero, de todos modos, y dejando de lado la típica actitud de estrés que me caracteriza cuando se acerca una cosa así (más que nada por lo perfeccionista que soy), he de decir que se trata de un final y eso ejerce una presión superior a la de un parcial, sobre todo si te percatas de que es tu única oportunidad de hacerlo bien (o mal).

En segundo lugar, el puente lo he pasado lejos de esa personita que me alegra cada día sin excepciones... Y no he podido más que ponerme una camiseta que me sirve de camisón y estar pendiente del teléfono, qué remedio me quedaba.

En tercer lugar, y esto es lo que más tristeza, enfado, impotencia... me ha causado, ha ocurrido lo típico, lo que siempre pasa en mi casa. Me había acostumbrado en cierto modo, pero ahora, volviendo en períodos cortos de Pamplona, fastidia mucho más estar en esta situación... En fin, cada vez más de lo mismo... :S Cómo me gustaría que las cosas se arreglaran sin más, pero no es tan fácil.

Bueno, ahora que os he dado mi ración de profundización sentimental, pasaré a no profundizar tanto y a decirle a Andoni que, por favor, actualice el blog y se independice de una vez de mí. Lo único que hace es escribir entradas cuando incluyo frases célebres. Hace un fácil corta y pega y hala, a cascarla, como se dice vulgarmente por mis tierras xD

Por cierto, hablando de plagios: voy a hacer un reto a la manera de Alberto. No estrenaré blog y contaré mis andanzas (demasiado tengo con este y los de Docu), pero sí que me he propuesto una cosita al modo Abstemia y Celibato. Eso sí, no voy a dejar el alcohol ni las mujeres (entre otra cosas, porque no dependo de ninguno de los dos ni mucho menos, de hecho no los pruebo xDDD); sino que mi reto se va a centrar en el abandono de los dulces. Sí, amigos , así es, próximas las fechas navideñas, a Marta se le ha ocurrido la fantástica idea de no probar bocado de glucosa... ¡Y lo voy a conseguir! Lo voy a lograr porque, entre otras cosas, demostraré que tengo fuerza de voluntad y que no soy adicta al chocolate y otros glúcidos poderosamente atractivos (y de paso adelgazaré, que falta me hace, y no lo digo en broma y para que me soltéis No, ¡si no estás gorda!).


A ver si mañana el día compensa este puente asqueroso, por lo menos la mañana cuando te me coma con patatas :D (ya sabes que va para ti, aunque no comentes, claro, te intimida tanto mi espléndida forma de redactar... ¬¬)

Toca hacer la maleta, ¡menudas horas me han dado!

Dejo ya de rayar la cabeza al que me esté leyendo ^^

Escuchando... Burguer Queen, de Placebo.


Powered By Blogger