
... y se hizo la luz en Pamplona. El buen tiempo ha llegado, señores. Es cierto que te sube el ánimo, pero también es cierto que a mí, particularmente, me atonta bastante. Estoy más espesa que de costumbre hasta que me hago a la nueva temperatura; por alguna inaudita razón el invierno ayuda a mantener mi cerebro frío y mis pensamientos más en su sitio. De todos modos, no me fío nada de que esta oleada de calor primaveral vaya a durar mucho. Esto es la capital navarra, y hasta en San Fermines por la noche hace un frío que pela.
El resultado de este calorcito ha sido, además de que nos hemos tumbado bien a gusto en la hierba de la explanada de la facultad (atestada de gente, muchos "estudiaban", aunque pongo en duda dicha acción a juzgar por sus caras de felicidad...) que me ha dado por meter la pata a diestro y siniestro. Ya no sólo soy tan torpe como para pegarme tortas sin ton ni son (eso es algo implícito en mi naturaleza), sino
que más bien no me he dado cuenta de que he sido poco cauta y poco fina a la hora de medir mis palabras. El resultado ha sido que he hecho daño a gente que quiero, y que eso me ha hecho sentir mal, terriblemente mal... Lo único que espero es que las cosas se encaucen enseguida, yo estoy dispuesta y esas personas, en especial una, parecen también estar dispuestas a que todo vuelva a su curso habitual.Por lo menos nos hemos quitado un peso de encima: el examen de Antropología, aunque para muchos creo que va a ser un peso más... Estaba hecho a mala leche, pero seamos optimistas, por lo menos algunos estudiamos por adelantado (tiene que servir de algo, ¿no? :S)
A todo esto, ¿por qué a mis amigos bloggers de fCom les ha dado por publicar sus prácticas? Es bastante curioso. Yo lo haré cuando me parezca que merecen mucho la pena :)
El post de hoy se queda aquí, porque las ganas son limitadas, sólo las de dejar constancia de estas extrañas temperaturas... y también de esta extraña semana. Más vale que la siguiente sea mejor. ¡Por lo menos tenemos un pseudo-puente!
Ah, no he de olvidarme del acontecimiento por antonomasia de esta semana. Mi amigo Álex dispone de una tremenda imaginación y uno de mis compañeros de clase, Santi, de mucha... digamos valentía. Y es que dijo esto acerca de un poema que estábamos comentando en clase de Literatura, dirigiéndose al profesor directamente y teniendo como audiencia a casi un centenar de alumnos:




