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martes, 7 de abril de 2009

Consejero inesperado

Resulta que accedo a la villavesa (más conocida como autobús urbano), me acomodo en uno de los asientos de la parte trasera y, como de costumbre, me coloco los auriculares y me relajo al son de una melodía de Extremoduro. La villavesa, renqueante, va atravesando poco a poco el barrio de Iturrama hasta arribar en el centro, en concreto en la Plaza de Merindades. Sin apenas darme cuenta, miro a mi izquierda y veo que un señor, ya entrado en años, se ha sentado a mi vera. El hombrecito, de aspecto cansado, abrigo parduzco y boina calada hasta la frente, me saluda.

- Buenos días.
- Buenos días -le respondo yo, sin siquiera quitarme los auriculares, pues no esperara que iniciase conversación alguna.
- Hoy en día la gente ya no dice "buenos días". Entran al autobús, se sientan a tu lado y nada. Como si no existieras.

El señor, simpáticamente, ha dado en el clavo.

- Sí, es verdad -contesto. Después me quedo pensativa.
- Lo normal es decir "hola", "buenas tardes"... ¿Por qué no se hace? Pues no lo sé, siempre se ha hecho.

Asiento con la cabeza. Estamos avanzando fuera de la plaza. Él permanece en silencio unos segundos, pero reinicia la conversación, aunque desde otro prisma sin conexión aparente con el anterior.

- ¿Tienes novio?

Extrañada, le digo que sí.

- ¿Cuando le conociste miraste a ver si...? -hace un gesto con los dedos, refiriéndose al dinero.
- La verdad es que no. No me fijé mucho.
- Pues eso hay que tenerlo en cuenta, ¿eh?

Sonríe maliciosamente. No esperaba una pregunta así, y menos tal respuesta. Pero lo que comenta a continuación me sorprende con agrado, de nuevo cambiando de tema de forma radical.

- ¿Me dejas darte un consejo?
- Sí.
- Búscate un hombre de verdad, uno que pueda ayudarte cuando haga falta. Que no tenga pendientes en la ceja. Que tenga pelo en el pecho.

Se ríe. Pero todo me parece tan cierto que sonrío para mis adentros, y sólo me queda darle la razón. Incluso las gracias, pues me ha ayudado a confirmar que he elegido bien.


Escuchando... Twist And Shout, de The Beatles.



Un clásico, porque me apetece. Feliz inicio de Semana Santa a todos :D

martes, 31 de marzo de 2009

¿Qué tendrá el 13?

Una curiosa revelación es lo que he experimentado hoy: no hay una sola habitación número 13 en toda la ciudad de Pamplona. Sí, lo que "oís": ni en los Colegios Mayores, ni en los hoteles, ni en los despachos, ni en las oficinas. Nada. Algo extraño a la par que sorprendente, que, lejos de las vanas supersticiones, me hace pensar acerca de por qué ocultas razones se le tiene semejante manía al pobre 13.

Desde luego, empezar así viene al caso, porque los últimos días no han sido para menos en lo que a cosas estrambóticas se refiere. Estrambótica, aunque agradable, ha sido la noticia de que mi más apegada compañera, Iraia, se muda el año que viene a mi residencia. También ha sido estrambótico ver cómo va pululando, de repente y como quien no quiere la cosa, gente nueva por mi residencia, desde una chica llegada de Granada hasta una alemana que, con sus encantadores dieciséis, ha dado un toque exótico a la fauna de estudiantes. Ha sido estrambótico, asimismo, conocer la grata noticia de que mi mejor amiga, Arantza, va a conocer por fin al Señor del Alféizar el lunes que viene; un acontecimiento sin precedentes al que no osaré faltar. Y ha sido estrambótico el examen de Historia de España al que me he tenido que enfrentar hoy: tantas horas delante de un grueso libro para que el profesor se interese por los detalles más ínfimos. Pero bueno, ¿acaso alguien se suele acordar de Calomarde o de los krausianos con regularidad al resumir 67 años de pronunciamientos, extravagantes cambios políticos, crisis económicas y cambios sociales sin precedentes?

Cambiando de tema: quizás suba mi última práctica de CIE (sí, esas redacciones que mis amiguetes se empeñan en mostrar en la red para que les plagien... . :P) Quedé bastante satisfecha con ella, tras dos arduas horas en una cafetería observando el entorno. Algunos de los clientes me miraban con gesto extrañado; es comprensible, pues les estuve escrutando con avidez para ser detallista, todo hay que decirlo.

Más me vale ponerme a leer, para cumplir con los trabajos de Literatura, una gran y célebre, aunque un tanto soporífera, obra: Fedro, de Platón. Oh, Dios.

Me sirve de consuelo saber que ya estamos rozando la Semana Santa, plagada de planes por una vez...

Escuchando... Cut the courtains, de Billy Talent.



Genial la voz de Ben...
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