Resulta que accedo a la villavesa (más conocida como autobús urbano), me acomodo en uno de los asientos de la parte trasera y, como de costumbre, me coloco los auriculares y me relajo al son de una melodía de Extremoduro. La villavesa, renqueante, va atravesando poco a poco el barrio de Iturrama hasta arribar en el centro, en concreto en la Plaza de Merindades. Sin apenas darme cuenta, miro a mi izquierda y veo que un señor, ya entrado en años, se ha sentado a mi vera. El hombrecito, de aspecto cansado, abrigo parduzco y boina calada hasta la frente, me saluda.
- Buenos días.
- Buenos días -le respondo yo, sin siquiera quitarme los auriculares, pues no esperara que iniciase conversación alguna.
- Hoy en día la gente ya no dice "buenos días". Entran al autobús, se sientan a tu lado y nada. Como si no existieras.
El señor, simpáticamente, ha dado en el clavo.
- Sí, es verdad -contesto. Después me quedo pensativa.
- Lo normal es decir "hola", "buenas tardes"... ¿Por qué no se hace? Pues no lo sé, siempre se ha hecho.
Asiento con la cabeza. Estamos avanzando fuera de la plaza. Él permanece en silencio unos segundos, pero reinicia la conversación, aunque desde otro prisma sin conexión aparente con el anterior.
- ¿Tienes novio?
Extrañada, le digo que sí.
- ¿Cuando le conociste miraste a ver si...? -hace un gesto con los dedos, refiriéndose al dinero.
- La verdad es que no. No me fijé mucho.
- Pues eso hay que tenerlo en cuenta, ¿eh?
Sonríe maliciosamente. No esperaba una pregunta así, y menos tal respuesta. Pero lo que comenta a continuación me sorprende con agrado, de nuevo cambiando de tema de forma radical.
- ¿Me dejas darte un consejo?
- Sí.
- Búscate un hombre de verdad, uno que pueda ayudarte cuando haga falta. Que no tenga pendientes en la ceja. Que tenga pelo en el pecho.
Se ríe. Pero todo me parece tan cierto que sonrío para mis adentros, y sólo me queda darle la razón. Incluso las gracias, pues me ha ayudado a confirmar que he elegido bien.
Escuchando... Twist And Shout, de The Beatles.
Un clásico, porque me apetece. Feliz inicio de Semana Santa a todos :D
- Buenos días.
- Buenos días -le respondo yo, sin siquiera quitarme los auriculares, pues no esperara que iniciase conversación alguna.
- Hoy en día la gente ya no dice "buenos días". Entran al autobús, se sientan a tu lado y nada. Como si no existieras.
El señor, simpáticamente, ha dado en el clavo.
- Sí, es verdad -contesto. Después me quedo pensativa.
- Lo normal es decir "hola", "buenas tardes"... ¿Por qué no se hace? Pues no lo sé, siempre se ha hecho.
Asiento con la cabeza. Estamos avanzando fuera de la plaza. Él permanece en silencio unos segundos, pero reinicia la conversación, aunque desde otro prisma sin conexión aparente con el anterior.
- ¿Tienes novio?
Extrañada, le digo que sí.
- ¿Cuando le conociste miraste a ver si...? -hace un gesto con los dedos, refiriéndose al dinero.
- La verdad es que no. No me fijé mucho.
- Pues eso hay que tenerlo en cuenta, ¿eh?
Sonríe maliciosamente. No esperaba una pregunta así, y menos tal respuesta. Pero lo que comenta a continuación me sorprende con agrado, de nuevo cambiando de tema de forma radical.
- ¿Me dejas darte un consejo?
- Sí.
- Búscate un hombre de verdad, uno que pueda ayudarte cuando haga falta. Que no tenga pendientes en la ceja. Que tenga pelo en el pecho.
Se ríe. Pero todo me parece tan cierto que sonrío para mis adentros, y sólo me queda darle la razón. Incluso las gracias, pues me ha ayudado a confirmar que he elegido bien.
Escuchando... Twist And Shout, de The Beatles.
Un clásico, porque me apetece. Feliz inicio de Semana Santa a todos :D




