domingo, 28 de agosto de 2011

Si pudiera...


Lo bueno de crecer es que estás preparado para otro golpe. Lo malo, que pierdes la ilusión.
Quiero ser niña otra vez. Trepar por el sofá, arrastrarme con un juguete en la mano, dar conciertos a mis peluches. Modelar un mundo perfecto en el que nada pueda salir mal. En el que todo tenga un final feliz.

Pero como esperar un retroceso en el tiempo sería demasiado lunático, me conformaría con ser un poquito adolescente de nuevo. Que los latidos se me atragantaran, que el pecho me vibrase con cada esperanza, que el futuro fuese todavía muy incierto. Que pensara que he encontrado al amor de mi vida. Que creyera que eso existe.

Creí tantas veces que lo tenía frente a mí que exprimí mi corazón hasta dejarlo seco. Me afané en agotar todos los besos que tenía. Quise dar todo, y me quedé sin nada. Y ahora no sé cuánto tardará en regenerarse la ilusión.

Lo difícil es encontrar el equilibrio: albergar un escepticismo razonable, cubierto de un velo de ganas de comerse el mundo. Aún es muy pronto para dejar de creer. Me caí de un barco, y aún me ahogo por la última aguadilla.

Pero que todavía sienta punzadas en el corazón es buena señal.


Reflexionando...
El hombre que no ha amado apasionadamente ignora la mitad más hermosa de su vida
Stendhal





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